martes, 1 de julio de 2014

Bajo la Misma Estrella




The Fault in Our Stars (2014) llega a nuestra salas con el título Bajo la Misma Estrella. La cinta está basada en una novela del mismo nombre y cuenta la historia de dos adolescentes enfermos de cáncer que enfrentan sus últimos días mientras se enamoran.

El arte siempre ha querido aportar un elemento de tragedia a las historias de amor, sobre todo aquellas con jóvenes protagonistas. El cine no ha sido ajeno a esta visión del romanticismo y algunos de sus más grandes éxitos han sido con cintas que tienen un desenlace fatal; como ejemplo están las muchas adaptaciones de Romeo y Julieta, la clásica Camille (1937) con una inmejorable Greta Garbo, el musical West Side Story (1961) y la lacrimógena Love Story (1970). The Fault in Our Stars entra en este grupo de películas donde el amor busca sobrevivir a todos los obstáculos posibles.

Al igual que todas las mencionadas, The Fault in Our Stars está cargada de sentimentalismo y con muchas escenas que buscan el llanto. La diferencia es que esta cinta tiene una estructura argumentativa que se muestra por momentos confusa y siempre obvia en su deseo de mostrar las difíciles circunstancias que viven estos dos jóvenes debido a su penosa enfermedad.

Ocasionalmente, la cinta usa metáforas como ver a Hazel ir subiendo varias escaleras en la casa de Anne Frank, como quien simboliza la lucha de dos jovencitas que lucharon por su vida, una enfrentando al nazismo y la otra al cáncer. En esta escena, Hazel sufre para seguir escalando pero tiene la ayuda de gente que está dispuesta a darle la mano. Las escenas de los episodios clínicos son hechas con lentes que difuminan la imagen, tratando de compartir con la audiencia la confusión y el alboroto que sienten los protagonistas en esos momentos.

Shailene Woodley está convincente como la enferma Hazel y sigue
construyendo una carrera exitosa en el cine.

Desafortunadamente, el resultado final de The Fault in Our Stars es previsible y nos quedamos con la sensación de haber visto una película para televisión en pantalla grande. Lo mejor del film es el trabajo de Shailene Woodley, que emerge como uno de los rostros más populares del cine actual y que nos recuerda a una Ali McGraw en su mejor momento. Hay que decirlo, esta película es un vehículo para la actriz y ella sabe aprovechar cada instante que tiene.  El reparto que la acompaña tiene poca luz, en especial el actor que hace de su enamorado quien da una actuación para el olvido.

The Fault in Our Stars repite con mediocridad la receta de las tragedias románticas vistas antes, sin aportar nada nuevo y con evidente deseo de hacer brillar a su actriz principal. Una película más de esas que se ven una vez y luego se olvidan.


2.5 de 5


jueves, 26 de junio de 2014

Blended




Con el título Luna de Miel en Familia se ha estrenado Blended (2014), la más reciente película de Adam Sandler en la que vuelve a hacer pareja con la actriz Drew Barrymore. Ambos ya habían compartido roles en las románticas y logradas The Wedding Singer (1998) y 50 First Dates (2004).

En esta oportunidad, Sandler y Barrymore interpretan a dos padres solteros que después de una desastrosa primera cita coinciden junto a sus hijos en unas vacaciones en África, donde los lazos entre ambas familias empiezan a unirse y la relación entre los padres pasa de insoportable a amorosa.

Ya se ha dicho en este blog que Adam Sandler es de esos comediantes que ha ido perdiendo la frescura con la que apareció hace casi dos décadas y que, con pocas excepciones, apuesta por historias demasiado convencionales, con poca ambición en estilos y que buscan atraer gente a las salas de cine a costa de risas sencillas. Cuando Sandler apareció en el cine, su humor sorprendía por ser poco intelectual, de corte popular con un aire casi chabacano pero que no caía en lo vulgar.


Blended es una cinta irregular, empieza con un pésimo ritmo con un guión que parece hecho a la fuerza y donde el humor deja la sutileza por lo obvio. La presentación de los personajes que encarnan Sandler y Barrymore es fallida, llena de vacíos y poco sólida. De igual modo, los roles de los niños que hacen de sus hijos se muestran encasillados, con poco contenido.

Hay que reconocer que la cinta funciona mejor en su segunda mitad, cuando hay más espacio para el desarrollo de la trama pero sobretodo porque se recurre al uso de gags cómicos que funcionan bien. Sin embargo, la película nunca termina de convencer y se vuelve constantemente a clichés que se han visto hasta el hartazgo en las comedias de Sandler y en el género. Blended no pasa.

2 de 5


jueves, 12 de junio de 2014

Un Atrevido Don Juan




Se encuentra en nuestra cartelera Don Jon (2014) que marca el debut como director del actor Joseph Gordon Levitt. La cinta relata cómo Jon, un joven que vive una vida aparentemente normal tiene una obsesión por la pornografía, la cual le trae complicaciones al momento de enamorarse.

Desde el primer segundo Don Jon es una cinta arriesgada, empieza mostrando imágenes mezcladas de vídeos eróticos acompañadas de la típica música del cine para adulto, sonidos que además acompañan toda la película.

Jon es un joven proveniente de una familia conservadora en la forma pero desintegrada en el fondo, que va a misa todos los domingos y siempre acude a la confesión de sus pecados; vemos su obsesión por la limpieza del hogar y por el cuidado de su cuerpo. En su pecho siempre anda brillando una cruz como señal de su apego por los valores cristianos o católicos, lo cual lo opone a la vida de libertinaje sexual y encanto por lo carnal que también lleva.

La vida de Jon cambia al conocer a una despampanante mujer llamada Bárbara, que interpreta Scarlett Johansson, más sexy y atractiva que nunca. Pero la relación con Bárbara no logra hacer que Jon abandone su pecado. En ese momento de crisis, aparece Esther, una mujer mayor que intenta llenar su vacío emocional con su amistad con Jon.


La gran Julianne Moore es lo mejor de esta película

Don Jon es una película que comienza bien, es desenfadada en sus imágenes y logra atrapar al espectador en la mente distorsionada del personaje principal. Es evidente que Levitt apuesta por  hacer un cine personal y sin convenciones. Sin embargo, la cinta empieza  a perder ritmo hacia la mitad; el esfuerzo por generar un personaje complejo en Jon es tan poco sutil como las escenas y diálogos que vemos. El resultado termina siendo un relleno de apariencias sin contenido.

El film fracasa en su ambición por querer explicar los vacíos que hacen que Jon siempre vuelva a su concupiscencia, como la mala relación con su padre y su propia mediocridad personal. De igual modo, el actor y director trata de presentar a la mujer sensual como una figura manipuladora y carente de sentimientos.

Existen pocos momentos de brillo en el último tramo del relato y son aquellos donde aparece Julianne Moore, su sensibilidad actoral convierte en pasable a cualquier película a pesar de lo débil de esta. Desafortunadamente el final de la cinta parece haber sido hecho con el tiempo en contra y no consigue cerrar con éxito el argumento planteado.

Para muchos Don Jon terminará siendo una película machista y hasta ofensiva, lo cual es cierto. Hay que agregar que no deja de ser un buen ensayo para hacer un cine más adulto de lo común pero que se queda en simple intento. Una decepción.


2 de 5


martes, 10 de junio de 2014

Maléfica




En los últimos años hemos visto como el cine de Hollywood ha vuelto a las viejos historias de las películas de Disney pero dándoles mayor cuerpo a los personajes secundarios o antagónicos. Así, Tim Burton le volvió a dar una mirada más oscura y valiente a Alicia en el País de las Maravillas en la fantástica Alice in Wonderland (2010) y se trató de explicar la historia no contada del Mago de Oz en la fallida Oz, The Great and Powerful (2013).

Ambas películas ampliaban las dimensiones de los personajes y desarrollaban tramas que se alejaban de los extremos de los viejos clásicos animados donde solo existe el bien y el mal. Se puede decir que buscaban darle un enfoque más adulto a los cuentos animados sin dejar de lado el atractivo infantil y la personalidad propia de este tipo de relatos.

Dentro de esa línea, este año los mismos estudios Disney muestran Maleficent (2014), película basada en el cuento de La Bella Durmiente de Charles Perrault y los hermanos Grimm que inspiró el clásico animado Sleeping Beauty (1959).

A diferencia de su película antecesora, esta cinta se concentra en la figura de Maléfica, la bruja que condena a la bella heredera al trono a un sueño eterno, hechizo que solo puede ser roto con un beso de verdadero amor.

Angelina Jolie como Maléfica, la bruja animada de Sleeping Beauty

El desarrollo parte desde una Maléfica niña que no le hace honor a su nombre y que por el contrario es una protectora dentro del reino mágico. Es su amistad con un hombre la cual trae problemas a esta mujer de alas y cuernos y que termina sembrando en ella la semilla del mal.

Maleficent es una película que en apariencia puede parecer infantil y ciertamente lo es, está llena de efectos especiales, una cuidada dirección de arte y una ambiciosa puesta en escena que crea un mundo de castillos y personajes fantásticos. Pero Maleficent es también una película adulta, con muchas referencias a aspectos espirituales o morales, como la lucha entre el egoísmo y el amor desinteresado, la noción sobre un paraíso que es corrompido por la ambición humana y el sentido del verdadero amor.

Pero el mayor logro de Maleficent es que empieza a romper mitos creados en una época donde el cine era la vía de escape para un mundo en problemas y donde se construyeron estereotipos donde solo existía el blanco y el negro. Es la desmitificación de la figura de la bruja mala a través de su humanización.

A pesar de sus detractores  y de las carencias de la cinta, Maleficent es una buena opción para una visita familiar al cine, donde niños y adultos pueden disfrutar de una película con elementos atractivos para ambos.


3 de 5


viernes, 6 de junio de 2014

X-Men: Days of the Future Past




Probablemente la saga de películas basadas en comics que mayor solidez tiene en calidad sea la de los Hombres X. De las 6 películas que ya se han hecho sobre los famosos mutantes, casi todas han superado las expectativas que pesaban sobre ellas, además que a diferencia de otros súper héroes, la línea narrativa ha sido la misma por lo que podemos hablar de capítulos a lo largo de estos años.

Pero X-Men: Days of the Future Past (2014) es probablemente la mejor de la saga. La cinta tiene éxito porque logra construir perfectamente a sus personajes, apostando por generar un drama de personalidades antes una cinta de acción con recursos facilistas.

Si bien es cierto, aquellos que han seguido la trama de los X-Men en el cine, los comics y en la tv podrán entender más fácilmente algunos detalles de la historia, lo cierto es que la cinta no deja de ser atractiva así no exista previo conocimiento sobre los personajes que vemos.

El éxito de esta entrega de los X-Men no es solo su guión, sino también su impresionante reparto de actores.















Al mejor estilo de la última trilogía de Batman dirigida por Christopher Nolan, X-Men: Days of the Future Past parte de un guión inteligente que crea los momentos de acción como soportes para una historia más profunda de trasfondo.

En esta cinta vemos referencias históricas, un manejo impecable de la imagen y una narración ligera, accesible que hace que la película sea altamente disfrutable. Y claro están los personajes que siempre hemos conocido, todos ellos con una carga de humanidad que se aleja de los héroes endiosados de películas recientes como las malísimas The Amazing Spider Man 2 o Iron Man 3.

De igual modo, no vemos una pugna por protagonismo por parte de sus actores, por el contrario se trata de un trabajo de reparto bastante notable. X-Men: Days of the Future Past está entre lo mejor del cine basado en comics que veremos y es una buenísima opción para ver una cinta de Hollywood bien hecha.  Aquellos que pudieron ver la serie de los X-Men de niños sentirán un feeling especial con la película. Recomendable.


4 de 5


August: Osage County




Los dramas familiares se han convertido en un sub género dentro del cine dramático. En estas películas la historia gira en torno a las relaciones familiares, sobre todo en los casos donde existe una tensión que hace que esos lazos de cariño se vean puestos en prueba. Son muchas las películas donde la figura de la madre entra en conflicto con el de la hija, desde melodramas como Mildred Pierce (1945) con una imponente Joan Crawford hasta las ochenteras y lacrimógenas Terms of Endearments (1983) y Steel Magnolias (1989).

August: Osage County (2013) es un poderoso drama familiar basado en la obra teatral del mismo nombre escrita por Tracy Letts. En la trama, tres hijas son obligadas a volver a su casa tras la desaparición de su padre, quien desde hace años vivía solo junto a su insoportable esposa enferma. Bajo esta coyuntura se produce un reencuentro familiar donde hasta una tía metiche y una empleada india tienen parte. Es en medio de esta circunstancia cuando los escabrosos secretos familiares empiezan a salir a la luz y donde las verdaderas personalidades de estos parientes se muestran de verdad.

La cinta no tiene ningún elemento de indulgencia hacia las personas que vemos en la pantalla. El guión es despiadado, por momentos los diálogos son tan dolorosos que pareciera una película de acción pero sin armas y con una lucha a matar. En esta casa la familia se ha convertido en un concepto nostálgico y las presencias se imponen por el peso de las palabras.

No se puede afirmar que August: Osage County es una mala película, pero tampoco está demasiado lograda. Existe un deseo demasiado descarado por mostrar una rudeza que por momentos llega a la exageración. Pareciera que nunca se deja de lado ese elemento teatral que muchas veces no funciona del todo en el lenguaje cinematográfico.

Duelo de divas, Julia Roberts y Meryl Streep son hija y madre que se aman y odian a la vez.

El reparto de actores de August: Osage County es impresionante, con algunos de los mejores rostros que tiene el cine en la actualidad. Pero la cinta gira en torno a Meryl Streep como la despiadada matriarca de la familia. En este blog somos grandes fanáticos de Meryl Streep y reconocemos que probablemente sea la mejor actriz de su generación; pero esta es una actuación sobrecargada, llena de elementos que ya le hemos visto antes en películas como One True Thing o Doubt. La Streep se ha convertido en una mujer monstruosa como lo hizo Bette Davis en la década del 60, cuando esa gran estrella parecía haberse encasillado en personajes con más maquillaje que alma.

Por su parte, Julia Roberts da una actuación bastante correcta aunque se trata de un personaje que pudo explotarse más. El reparto secundario es brillante y todos los papeles parecen fichas en un rompecabezas que funciona solo si está completo.

August: Osage County no deja de ser interesante y funciona perfectamente si se quiere una película con giros inesperados y carga sentimental.


3 de 5


lunes, 19 de mayo de 2014

Gordon Willis (1931 – 2014)




Uno de los aspectos más importantes de una película es su cinematografía o fotografía, es decir el manejo puro de la imagen que vemos en pantalla. El papel del cinematógrafo o director de fotografía es el de darle color a las imágenes en la película, es quien controla las luces, controla los espacios y trabaja cercanamente al director de la cinta.

Siendo este un trabajo técnico, son pocos los directores de fotografía que son conocidos, ya que su labor está detrás de las cámaras y alejados de los flashes que rodean a actores y directores. Uno de los cinematógrafos más importantes de todos los tiempos es Gordon Willis, quien dejó de existir ayer a los 82 años de edad.

El trabajo de Willis es uno de los más influyentes dentro de una época de muchos cambios en el cine. Tuvo la oportunidad de trabajar en algunas películas que ahora son consideradas pilares del celuloide y su innovación en estilos y sobretodo en el uso de claroscuros puede sentirse en prácticamente toda película actual.

Willis y Woody Allen en el rodaje de Annie Hall

Fue la década del 70 la que le trajo más glorias a este maestro de la cámara. Fueron en estos años en los que colaboró en películas importantes como “The Parallax View” (1974). Pero fue su trabajo junto a 3 grandes directores los que le valieron el aplauso unánime de la crítica. Trabajó junto a Alan J. Pakula en “Klute” (1971) y “All the President’s Men” (1976), entre otras. Junto al gran Woody Allen en cintas memorables como “Annie Hall” (1977), “Interiors” (1978), “Manhattan” (1979), “Zelig” (1983), “The Purple Rose of Cairo” (1986), y varias más. Y finalmente, Willis fue el artífice de las imágenes inolvidables de la trilogía de “The Godfather”, siendo el director de fotografía de las 3 cintas de Francis Ford Coppola.

A pesar de una carrera llena de éxitos, Willis solo estuvo dos veces nominado al Oscar, la primera por “Zelig” (1983) y la segunda por “The Godfather Part III” (1990). Perdió en ambas ocasiones.

Willis y Francis Ford Coppola en el rodaje de The Godfather

En el año 2009, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas por fin hizo justicia y decidió otorgarle un Oscar Honorífico por toda su carrera. En esa ceremonia, Willis recibió el homenaje entre otros del director de fotografía Caleb Deschanel y del actor Jeff Bridges, quien actuó en la cinta “Bad Company” (1972) donde también trabajó Willis.

El Oscar de Willis tiene inscrito que se le entrega el premio por su “maestral uso de la luz, la sombra, el color y el movimiento.” A Gordon Willis se le conocía en la industria como el Príncipe de la Oscuridad, quien vea alguna de las películas en las que ha trabajado podrá entender su apelativo.

Gordon Willis y su merecido Oscar en el 2009

Solo basta pensar que este hombre fue el artífice de darle ese color lúgubre y con un rojo envolvente a la oficina de Vito Corleone mientras este recibe a sus invitados en el matrimonio de su hija. Y fue Willis quien nos dio esa imagen en blanco y negro del puente de New York, mientras Woody Allen y Diane Keaton conversan en la memorable Manhattan.


Todo un genio del cine, que debe ser más recordado. Que descanse en paz. 


La imborrable y perfecta escena de Manhattan (1978)