jueves, 8 de marzo de 2012

CINCO MUJERES PARA RECORDAR

A propósito del Día de la Mujer, en este pequeño blog queremos rendirle un tributo a las mujeres recordando algunos personajes femeninos que fueron únicos. Una lista con todas las grandes mujeres que hemos visto en el cine podría abarcar más de cien entradas de este blog, por lo que únicamente he escogido a cinco, todas ellas de películas del Hollywood clásico. Estos cinco personajes representan para mí a cinco mujeres inolvidables, personajes memorables que lograron el impacto que tuvieron por las soberbias actuaciones de las cinco grandes actrices que las interpretaron. No hay un orden en especial simplemente he seleccionado a mis favoritas.

MARGO CHANNING interpretada por Bette Davis en All About Eve (1950)

Muchos especialistas la consideran la mejor actuación en la historia del cine, yo creo que sin lugar a dudas se trata de una de esas actuaciones que nunca se borran de la memoria. Bette Davis era quizás la mejor actriz de Hollywood y ella lo sabía. Es conocida su personalidad arrolladora y dominante, Davis era en pantalla y fuera de ella, una mujer de armas tomar. El papel de Margo Channing le caía a pelo a Bette Davis y se convirtió desde su estreno en 1950 en su sello distintivo, a pesar de las insuperables actuaciones en otras grandes películas como Jezebel (1938), The Little Foxes (1941), Now Voyager (1943) y Whatever Happened to Baby Jane? (1962).

Margo Channing es una actriz de teatro consagrada, una gran dama del escenario. Un día una fanática suya se le acerca y desde ese momento Channing la adopta como su protegida. La trama crece cuando esta muchacha llamada Eve Harrington, interpretada por Anne Baxter, trata de seguir los pasos de su actriz favorita y logra quitarle el protagonismo en el ambiente artístico. All About Eve o Todo sobre Eva que fue el título con el que este clásico del cine llegó al Perú, es una película netamente feminista. La rivalidad entre estas y otras mujeres que aparecen en la cinta nos recuerda la fortaleza femenina. Los hombres son meros instrumentos de decoración, incluso el crítico de teatro que parece controlarlo todo aparece como una sombra que domina únicamente el humo de sus pipas.

Bette Davis brilló como Margo Channing, su personaje despertaba antipatías y simpatías al mismo tiempo. La odiamos siempre verla salirse con la suya pero odiamos verla ahogar sus miserias en las cortinas de humo de los muchos cigarros que fuma durante el día. El dramatismo teatral que Davis le imprime al papel de Channing hace que la película sea puro entretenimiento. Al final sabemos que la victoria puede demorar un poco pero que mientras más demora, el sabor es mejor.

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PHILLYS DIETRICHSON interpretada por Barbara Stanwyck en Double Indemnity (1944)

En el auge el cine negro o film noir, no hubo una mujer que representara mejor el término femme fatale que Barbara Stanwyck como Phillys Dietrichson en Double Indemnitiy (1944). En esta gran película del genial Billy Wilder, Stanwyck se convierte en una mente criminal, una mujer atractiva que está dispuesta a todo con tal de lograr su cometido.

Al inicio la vemos como una infeliz esposa de un hombre mediocre, ella logra conquistar con apenas unas miradas a un vendedor de seguros (Fred McMurray), luego de hacerlo su amante lo convence de hacerlo su cómplice del asesinato de su propio marido para quedarse con el dinero del seguro.

Barbara Stanwyck nunca estuvo mejor que en este papel, cada vez que aparece en la pantalla su sexualidad se hace inminente, se convierte en el centro de todas las escenas. La frialdad de sus gestos cuando la vemos planear el crimen se contrastan con la pasión que le da a las escenas de amor. Stanwyck se convirtió en una mujer de peligro, con el peinado llamativo, en cada movimiento, siempre dejando ver esa vulnerabilidad que la hace mujer. El desenlace de la cinta es impresionante y quizás sea uno de los finales de película más inesperados. Una vez más los hombres son meros accesorios para esta mujer que no duda en conquistar a un hombre con apenas un gesto como quien se cambia de joyas.

Esta actuación le dio a Barbara Stanwyck su tercera y última nominación al Oscar, perdió y quizás sea uno de los errores más escandalosos de todos los tiempos por parte de la Academia.

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MILDRED PIERCE interpretada por Joan Crawford en Mildred Pierce (1945)

Así como Bette Davis, Joan Crawford era una de esas mujeres que actuaban dentro y fuera de la pantalla. Una de las actrices más influyentes y poderosas de su época, Crawford le imprimía su personalidad a cada una de sus actuaciones.

Mildred Pierce es una madre soltera que sufre por no poder darle a su hija la vida que ella cree que se merece. Para poder lograr su sueño, se convierte en una próspera empresaria; sin embargo, su hija se convierte en una engreída que empieza a ver el mundo de modo muy sencillo. Al final, madre e hija terminan compartiendo desde el novio hasta la complicidad de un crimen. El desgraciadamente olvidado director Michael Curtiz (que también dirigió Casablanca) nos presenta a estas dos mujeres de modo increíble, pasando del drama familiar a lo film noir, de la historia romántica al drama policial.

La película se sustenta en los grandes hombros de Crawford, que pudo despojarse de su imagen de mujer sensual para convertirse en una mujer por la cual sentimos pena y admiración. El rostro de Crawford siempre tuvo esa capacidad para poder expresar emociones, sus grandes ojos pueden pasar de la alegría del éxito hasta la pena de la decepción. Si bien es cierto sus actuaciones en otras películas como Johnny Guitar (1952) o Grand Hotel (1932) podrían también ser parte de esta lista, es como Mildred Pierce en el papel en el que vemos a esta gran actriz usar todos sus recursos.

Después de ver esta película no sorprende porque Joan Crawford y Bette Davis eran archienemigas en la vida real y ambas gritaban a los cuatro vientos el desprecio que sentían la una por la otra. Crawford ganó su único Oscar por esta película en uno de los momentos más dramáticos de la historia del premio, pero esa es otra historia.

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VICKY LESTER interpretada por Judy Garland en A Star is Born (1954)

La gran Judy Garland vivió su corta vida entre estudios de grabación y desgracias personales. Era una mujer vulnerable, cuya juventud había sido robada por los deseos de su madre de convertirla en actriz en la MGM, se casó cinco veces y ciertamente nunca fue feliz. Su adicción a las drogas y sus deseos de controlar su peso hicieron que el inmenso talento que tenía, nunca fuera explotado completamente. Pero su actuación en A Star is Born es sin lugar a duda no sólo la mejor de su carrera sino que compite muy seriamente en quizás ser la mejor actuación femenina de la historia.

Como Vicky Lester, Judy interpreta a una actriz que logra el éxito a costa de su relación con un actor famoso; la historia se complica cuando el hombre que la descubrió que además es su esposo, empieza ver su carrera derrumbarse mientras que la carrera de ella llega a la gloria. Actuando de Vicky Lester, Judy Garland le imprimía un poco de su propia experiencia a esta actriz que se esmera por ser respetada, que hace esfuerzos para luchar en un mundo que quiere explotarla. Pero no vemos una arribista sino una mujer que mientras más triunfa siente más deseos de apoyar a su hombre. De todos los personajes de esta pequeña lista, ninguna tiene la sensibilidad y la fragilidad de Vicky Lester. Garland sabía cómo hacernos romper en llanto con un gesto y con una palabra. Y claro esta ese momento en el que canta The Man who Got Away, que quizás sea una de las canciones más dolorosas de la historia y en la que Garland hace gala de esa voz espectacular y única que poseía. Con esta actuación Judy Garland inventó el término tour de force para las actuaciones, es decir que es una de esas interpretaciones que uno puede sentir que el actor siente a flor de piel.

Judy Garland, que es la madre de Liza Minnelli en la vida real, estuvo nominada al Oscar y también perdió, al día siguiente un periódico puso como titular, SE BUSCA ABOGADO ESPECIALISTA EN ROBOS PARA DENUNCIAR A LA ACADEMIA POR NO HABER PREMIADO A GARLAND. Pero a pesar de eso, la actuación de Judy no envejece y se ha convertido en objeto de estudio por todos los cinéfilos.

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SCARLETT O’HARA interpretada por Vivien Leigh en Gone with the Wind (1939)

Hace unos años leí en una revista de cine que un crítico consideraba a Scarlett O’Hara el papel femenino más importante de la historia del cine. Yo estoy de acuerdo. Gone with the Wind o Lo que el Viento se Llevó no sería ni la sombra de ese peliculón que es sino fuera por esta mujer sureña que nos hizo sentir rabia y simpatía como quien se sube a una montaña rusa.

Esta jovencita es al inicio la típica muchachita de familia acomodada que cree que tiene al mundo a sus pies, la diferencia es que Vivien Leigh nos hace creer que Scarlett O’Hara en verdad sí tiene al mundo a sus pies. La vemos caminar por la pantalla, dejando coquetería por donde se mueve; ilusionando a sus pobres vecinos, luchando por convertirse en mujer. Pero en sus escenas con su nana Mammy, gran actuación de la negra Hattie McDaniel, la vemos como una niña encaprichada que no quiere comer y que retoca su pecho para que no le aparezcan pecas.

Durante las casi 4 horas de duración de este clásico, Scarlett evoluciona en esa mujer que se casa tres veces, una de ellas con el novio de su propia hermana. La vemos hacer el juramento de que nunca más pasara hambre. Por momentos creemos que la Guerra Civil es sobre ella y no sobre el país. Finalmente, tenemos a la mujer endiosada, aquella que llama la atención por sus escándalos como por su manera de vestir. A Scarlett la vemos enamorarse del hombre incorrecto y sentimos rabia por ella cuando el hombre correcto trata de conquistarla. El final de Gone with the Wind es tan épico como doloroso, y todo eso se ve reflejado en la actuación de Vivien Leigh, que a pesar de ser inglesa se convirtió en esta belleza sureña estadounidense y nos regaló esta joya como actuación.

Sufrimos, lloramos, reímos, odiamos y amamos a Scarlett; creo que en toda mujer hay algo de Scarlett O’Hara, por eso es que nos impacta tanto lo que vemos en pantallas. El papel de Scarlett O’Hara es considerado el personaje más deseado de la historia del cine, miles de actrices hicieron audiciones para ser escogidas para la película. Estoy seguro que nadie más que Vivien Leigh hubiera podido interpretarla del modo que lo hizo, se ganó un Oscar y se convirtió en una leyenda por cuenta propia. Scarlett O’Hara es el epítome de la mujer en el cine.

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