jueves, 24 de octubre de 2013

Rush, Pasión y Gloria



Tenemos en nuestra cartelera una de las películas más anticipadas del año, se trata de Rush (2013), la historia de los pilotos de Fórmula 1, James Hunt y Niki Lauda. Rush, está dirigida por Ron Howard, uno de los directores más populares en Hollywood.

La popularidad de Ron Howard reside en el hecho que se trata de una figura que prácticamente ha vivido toda su vida en el mundo del entretenimiento. Primero como actor infantil en la televisión y el cine, luego como actor juvenil de ambas pantallas y finalmente como director de cine. Los mejores trabajos de Howard muestran su interés por hechos históricos o personas de la vida real. En Apollo 13 (1995), Howard relata el trágico retorno de una misión espacial en 1970, en A Beautiful Mind (2001) el director hace un biopic sobre el ganador del Premio Nobel John Nash, mientras que en Frost/Nixon (2008) nos muestra los preparativos de las famosas entrevistas al ex presidente norteamericano.

Apollo 13 y A Beautiful Mind son películas con un estilo similar, en las cuales el director se compromete con lo heroico o importante de sus personajes, construyendo películas bien elaboradas, atractivas a todos los gustos, de aquellas que están hechas para ganar premios. El estilo de Howard en Rush, es más parecido al que el director le dio a Frost/Nixon, es decir el retrato de la confrontación entre dos personalidades importantes, opuestas pero complementarias.

Al parecer a Howard le interesa mostrar los contrastes que muestran dos tipos de personas exitosas. Niki Lauda es como Richard Nixon, un hombre brillante, con una inteligencia aguda para su oficio, que vive bajo la rigurosidad de un monje y que entiende el éxito como el premio al rechazo sufrido en la juventud. Son la cara del triunfo que esconde un pasado marcado por el rencor.

Por su parte, James Hunt es como David Frost, es más celebridad que profesional, siente pasión por lo que hace pero vive de la buena voluntad del destino, tiene la noción que el trabajo sirve para vivir la vida y no al revés.

Tanto Lauda como Hunt, son buenos en lo que hacen, dominan las maquinas que manejan y entienden el sentido de la pista. Sus personalidades son opuestas y eso hace que se respeten, obviamente antes tienen que demostrar que no hay más que rivalidad entre ellos.

Rush es una película bien hecha, que muestra de manera perfecta el mundo donde ocurren sus hechos, toda la parte artística del film aporta a darle realismo a la historia. La fotografía es cuidadosa en mostrarse elegante, fiel a las imágenes de la época, no existe exageración sino un rigor casi documental.

La acción de las carreras es filmada de tal modo que solo vemos lo relevante de las mismas, funcionan como el complemento de una historia mayor de trasfondo. Uno podría esperar una cinta de acción pero en verdad Howard quiere hacer un drama de época moderno. Es en ese punto donde la película tiene uno de sus puntos débiles, en la presentación de sus personajes. Es evidente que el director quiso presentar un estudio de personalidades, cosa que consigue con Niki Lauda interpretado muy bien por Daniel Bruhl. Pero su rol principal, el de James Hunt nunca logra dibujarse del todo, no solo porque la actuación de Chris Hemsworth es mediocre sino porque en general el guion nunca va más allá de las fiestas y los excesos.

El otro gran desacierto del film se ve hacia el final del mismo, donde Howard una vez más busca la redención de sus personajes. Pero es una redención que más parece justificación. La objetividad lograda a lo largo del film se pierde en el deseo de mostrar el buen corazón de ambos hombres.

A pesar de eso, Rush es una película interesante, que lograr mantener la atención durante toda su narración, por momentos puede resultar cruda y por otros cae en el simplismo. Para los aficionados al automovilismo es una película de vista obligatoria y para aquellos que quieren ver cine de calidad y entretenido, también.


Calificación: 3.5 de 5

martes, 15 de octubre de 2013

Aprendices Fuera de Línea y La Gran Fiesta


The Internship


Sigue en nuestra cartelera la más reciente comedia del dúo Vince Vaughn y Owen Wilson. Se trata de The Internship (2013), cinta que busca repetir el éxito de The Wedding Crashers (2005) en la cual los dos actores interpretan a dos solterones que se colan en matrimonios para conquistar mujeres.

El tema principal en The Wedding Crashers y en The Internship es el mismo. Dos hombres adultos que se han quedado anclados en el tiempo y que buscan una oportunidad para poder alcanzar la madurez de su edad. Como los rompebodas, los actores son dos amigos que crean historias y personajes para poder ocultar su verdadera realidad. Viven en una negación decorada con recepciones matrimoniales.

En The Internship, Vaughn y Wilson son dos vendedores a quienes la tecnología ha desplazado del mercado. La trama del film busca reivindicar sus identidades dentro de un mundo de geeks y jóvenes despersonalizados que aspiran trabajar en google.

Para los más intelectuales, podríamos decir que este tipo de comedias son las cintas de una generación X adulta, que trata de acomodarse en estos tiempos. The Internship es una comedia ligera, sin mayores ambiciones y con un tono conciliador casi familiar. Nuestros actores que ya muestran canas y arrugas se vuelven en los mentores de jóvenes menores de 25 años cuya mayor relación es con su Smartphone.

Las similitudes entre The Wedding Crashers y The Internship son evidentes en toda su narración, como si se repitiera la trama pero desde otro punto de vista. No deja de ser, sin embargo, una cinta entretenida que aporta un humor bastante blanco para estos tiempos.

21 & Over


Mientras comediantes como Vaughn y Wilson se van convirtiendo en los Bob Hope de nuestros tiempos. Una nueva generación de comediantes empieza a mostrar la cabeza. En los últimos años varias han sido las cintas que quieren mostrar el desenfreno de las fiestas actuales, la trilogía de The Hangover (2009-2013), Proyect X (2012) y la notable Superbad (2007), son algunos de los mejores ejemplos de estas películas fiesteras.

21 & Over (2013) sigue esta tradición de films que transcurren en una noche donde las copas y los excesos van y vienen. La premisa no es muy distinta de las demás, tres amigos se reúnen para tener una última celebración antes que sus vidas tomen otro rumbo. En este caso, uno de nuestros personajes se encuentra en la noche previa a su examen de ingreso a la facultad de medicina. Sus compinches son dos personas contradictorias, por un lado está el joven maduro, el niño bien con un futuro promisorio que ha dejado las fiestas atrás para dedicarse a la vida de adulto y por otro lado el inmaduro que ha dejado la universidad y sigue teniendo como prioridad los festivales de verano.

Los estereotipos parecen repetirse en todas estas películas donde los personajes parecen todos jalar hacia un extremo. Lo que vemos durante la proyección en el cine es una serie de momentos en los cuales los amigos salen de un problema para meterse en otro.

Entran a todos los bares posibles, toman todo lo que pueden, encuentran el “amor verdadero”, buscan aprovecharse de toda circunstancia y finalmente caen en la urgencia de rescatar a uno de ellos. No se trata del novio que está a punto de casarse como en The Hangover, sino del joven que debe enfrentar a su padre para definir su futuro.

El final de 21 & Over, como de sus películas pares, tiene un aire redentor que trata de justificar las aventuras de nuestros protagonistas. Es como si se quisiera decir que la libertad resulta siendo más adoctrinadora que la rigidez, a pesar que la lección venga acompañada de diablos azules y resacas.


21 & Over es una cinta regular, que repite elementos de otros títulos ya mencionados pero que también aporta un elemento de inocencia y otro tanto de provocación. Es una grata sorpresa porque no se trata de la típica película de juerga sino que busca crear una identidad para sus personajes y en sus situaciones. Su narración busca reflejar la rapidez y la emoción de esta nueva generación y de la modernidad. Hay que verla si es que quieren reírse en el cine.

jueves, 26 de septiembre de 2013

La Caída de la Casa Blanca y Quienes #%^&$! son los Miller?


White House Down


Al cine de Hollywood le encanta poner en aprietos a la clase política de su país, así sea parte de la trama de una película. Son varias las cintas que han puesto al Presidente de la República en una actitud de emergencia frente a un ataque terrorista o extraterrestre. Ya sea en la súper taquillera Independence Day (1996) donde Bill Pullman interpretaba a un heroico Presidente, hasta la delirante Mars Attacks! (1997) donde Jack Nicholson era un demagogo cobarde.

En White House Down (2013), Jamie Foxx es el inquilino de la Casa Blanca, un Presidente con modales de rapero que viene promoviendo una propuesta para el desarme mundial. Es decir, una fantasía absoluta para la política gringa. Channing Tatum es el agente de seguridad que aspira ser parte de la escolta presidencial, pero cuyo pasado desordenado lo condena. El personaje de Tatum y su hija pequeña se encuentran de tour en la Casa Blanca el día que un grupo de mercenarios decide secuestrarla. Persona correcta en el momento incorrecto. Es la oportunidad para que Tatum muestre que es el más llamado para defender al líder del mundo libre.

La trama es previsible, cargada con momentos de emoción que cumplen con generar tensión en la audiencia. Vemos en la pantalla grande como el emblemático edificio es destrozado por bombas y misiles. La narración busca agregar un elemento de complot político a la historia, el cual es también bastante imaginable.

White House Down cumple con ser una cinta de acción, pero no rompe ningún molde. No tiene nada destacable en su realización, incluso las actuaciones son mediocres, sobre todo la de Jamie Foxx. Terminada la película nos quedamos con la sensación que hemos visto Air Force One (1997) pero sin Harrison Ford y sin avión presidencial, por lo demás son casi la misma cinta.


We’re the Millers



Es evidente que la industria del cine en Hollywood se está quedando sin ideas, el resultado es películas que buscan repetir éxitos pasados con algún cambio menor. Así como al cine comercial le gusta poner en aprietos al Presidente de Estados Unidos, también le gusta maltratar a la típica familia norteamericana. Son varias las películas que han mostrado la aventura de familias en algún tipo de viaje.

National Lampoon’s Vacation (1983) es quizás la pionera de estas cintas, en ella Chevy Chase interpreta al padre optimista de una familia donde todos son diferentes. Una esposa atractiva que se siente incomprendida, un hijo idiota y una hija que quiere salir del cascaron, se convirtieron en moldes que muchos otros films han repetido.

Este año We’re the Millers (2013) hace justamente eso, repite la premisa básica de National Lampoon’s Vacation, agregando elementos propios. En primer lugar nuestros cuatro personajes no son familia sino que se unen por intereses propios y el viaje no es un tour por su país sino una misión ilegal que busca cruzar la frontera con marihuana.

Por lo demás, la narración de We’re the Millers repite muchas secuencias de sus predecesoras. El acierto de esta película es que el ritmo de la historia es ligero. Algunas bromas son arriesgadas y logran sorprender al espectador. El guion no tiene miedo de contar situaciones adultas que resultan atractivas. Se puede decir que a pesar de seguir una formula, We’re the Millers se destaca del resto de cintas familiares de paseo.


Mucho del éxito se consigue por el trabajo actoral, el cual está muy bien enmarcado dentro del trabajo comediante de este tipo de películas. No hay sobreactuaciones, no existe manipulación de la trama, no hay una apuesta ambiciosa, sino una película que transcurre sin mayor sobresalto pero que llega con éxito hacia su cometido. Hay que verla para reírse un momento.

martes, 24 de septiembre de 2013

Elysium



Tenemos en nuestra cartelera Elysium (2013), una de las cintas con mayor expectativa de este año. El film se encuentra dirigido por Neil Blomkamp de quien ya habíamos visto la muy interesante District 9 (2009).

Muchos elementos que vemos en Elysium, ya habían sido explorados por Blomkamp en ese anterior film. En ambas cintas, se muestra un escenario futurista catastrófico, donde las diferencias sociales se han agudizado y el mundo está al borde del colapso. El estilo narrativo del director mezcla el documental televisivo con la versión propia de los protagonistas, busca ahondar en historias humanas dentro de un ambiente de realismo fatalista.

Blomkamp no apuesta por una fantasía basada en grandes efectos visuales, ni escenarios sacados de un cuento de ciencia ficción sino más bien por la radicalización de elementos que podemos ver en estos días. Mientras que en District 9, vemos un apartheid donde los alienígenas viven aislados y dominados por los humanos; en Elysium vemos la ciudad de Los Ángeles abarrotada de migrantes latinos que han superpoblado la ciudad.

El tema de la sumisión por parte de los grupos de poder a costas de los menos favorecidos vuelve a estar presente en Elysium. Ya no se trata de empresas creadoras de tecnologías de la destrucción como en District 9, sino más bien de un mundo artificial en el espacio, creado exclusivamente para gente con dinero que ya no encuentra necesario vivir en nuestro planeta. 

En el tiempo del film, la Tierra se ha convertido en un gran gueto donde como en Casablanca (1943), todos sueñan con el viaje a la tierra de los sueños. La película acierta en los primeros minutos en mostrar un mundo donde la justicia la administran robots, donde los prejuicios ya no son humanos sino tecnológicos, una sociedad que no ha logrado desterrar el trabajo abusivo y donde las oportunidades solo se dan a quienes pueden pagar por ellas.

El director también presenta el ambiente de perfección que existe en el Elysium, este satélite inmenso que parece haber sido sacado de una revista de bienes raíces de nuestros días, donde no existe la enfermedad pero donde el poder sigue siendo el gran elemento de división.

El héroe de Blomkamp vuelve a ser un incomprendido. Mientras que en District 9, Sharito Copley interpretaba a un noble experimentador que se ve contaminado con el ADN de los alienígenas y termina dirigiendo una verdadera revolución. En Elysium, Matt Damon interpreta a un ex convicto que sueña con dejar la Tierra, es un hombre que busca la redención a través de una segunda oportunidad. Su formación entre monjas lo ha convertido en un hombre de buen corazón que no ha tenido suerte en la vida. A pesar de querer entrar en el molde de lo bueno, el mundo corrupto no lo deja y lo termina por abrazar por completo.

Para lograr su cometido, el papel de Damon tendrá que mutar en un semi robot, luchará contra sicarios que actúan en nombre del gobierno distante y se verá obligado a sacrificarlo todo. El sacrificio termina convirtiéndose en la característica principal de los héroes de las cintas de Neil Blomkamp.

La comparación entre ambas películas es inevitable, dado que las premisas principales de la trama se repiten. La diferencia entre ambos trabajos viene en el desenlace que le da el director a sus historias. Mientras que en District 9 parece que la injusticia y la incomprensión resultan victoriosas, en Elysium el final se manipula hacia la victoria de los rebeldes.

Hacia la última parte del film, se puede sentir un tono demasiado condescendiente con los protagonistas que le resta realismo a la fantasía que ha sido creada. Una película que ha funcionado bien en casi sus tres cuartas partes, termina por convertirse en previsible.

Hay que destacar el estilo visual de Elysium, el cual usa slow motion para las escenas de acción, mezcla los planos generales con visiones desde la computadora como si de videojuegos se tratara, genera emoción apostando por secuencias sorpresa, no se guarda imágenes fuertes que refuerzan la trama y mantiene el ambiente de saturación que se trata de impregnar.

No hay duda que Neil Blomkamp es un director que promete mucho, interesado en temas de división social y de caos futurista; es también un buen narrador, puesto que Elysium mantiene la adrenalina durante casi toda su duración, pero que cede hacia un relativo facilismo.

Elysium no deja de ser una película interesante y dentro de lo que actualmente tenemos en cartelera, de lo más recomendable. Otra muestra que se puede trabajar en un cine de género con un estilo propio.


jueves, 19 de septiembre de 2013

Kick Ass 2



El 2013 ha sido el año de las secuelas de películas basadas en comics. En este blog ya hemos comentado varias cintas de superhéroes que se han estrenado en nuestras salas los últimos meses. En su mayoría se trata de trabajos que buscan atraer grandes audiencias, arriesgando incluso la propia esencia de las historias que cuentan.

En el 2010, cuando ya la avalancha de películas de comics estaba en pleno apogeo, un título llamó la atención particular de la crítica. Era Kick Ass (2010), un film que presentaba a un grupo de adolescentes geeks y marginados como superhéroes nocturnos que buscaban la justicia de su localidad.

El estilo del film estaba alejado a los moldes de las cintas de Marvel o la DC, se trataba de personas comunes, en la época de los cambios en el cuerpo, con todos los traumas de la adolescencia. Eran jóvenes que encontraban su verdadera identidad en las máscaras de héroes urbanos que no tenían ningún súper poder.

Kick Ass 2 (2013) repite la fórmula de su predecesora, continuando la historia iniciada tres años atrás. El resultado no es decepcionante, por el contrario se trata de un film fresco, con identidad propia que sigue apostando por crear personajes que no necesitan efectos para ser especiales.

En Kick Ass 2, la atención se concentra en el propio Kick Ass y en Hit Girl. Él ya convertido en un joven seguro que empieza a disfrutar de los privilegios de ser un justiciero pero que mantiene su identidad alejada de los estereotipos. Hit Girl por el contrario aún se encuentra en esa búsqueda de personalidad propia de su edad, cambia la capa de heroína por los vestidos de jovencita, las noches de patrulla por las fiestas con amigos. Se encuentra en una lucha contra sus instintos como si de una vocación profesional se tratara.

El ver a los mismos actores con mayor edad y repitiendo sus personajes le añade un elemento de nostalgia necesario a la narración. En este capítulo no hay gánsteres que luchar sino más bien otro adolescente que encuentra en la violencia y el dinero la manera de llenar el vacío dejado por sus padres. Las figuras de la cinta son jóvenes que empiezan a juntarse con adultos para hacer el bien y otros que quieren ser adultos para hacer el mal.

Kick Ass 2 mantiene esa esencia del comic original en el cual está basado el guion. Las escenas no tienen temor de mostrar grandes cuotas de sangre y de acercarse al estilo visual del recuadro fijo de una caricatura. La música que acompaña la narración mezcla el pop con el rock aficionado. La acción se mantiene en todo momento sin necesidad de grandes explosiones, ni escenas cargadas, ni tramas forzadas.

Uno podría pensar que Kick Ass 2 es una sátira de las grandes cintas de superhéroes, pero quizás ninguna otra película de encapuchados tiene personajes tan humanos como esta. Son seres que tienen los sentimientos a flor de piel, que se reúnen en sótanos comunes, que encuentran en lo doméstico lo necesario para poder cambiar su mundo. Son inconformistas que buscan romper los moldes de lo común.


La gama de criaturas que vemos en la pantalla trasciende a los principales, se convierte en un trabajo de varias figuras como en los mejores comics. Kick Ass 2 es una de las más interesantes películas de superhéroes que podemos ver este año. Un suspiro dentro del ventarrón que viene de Hollywood.

PD: Esta entrada está dedicada a Claudia Castillo, las promesas se cumplen.

martes, 17 de septiembre de 2013

Los Amantes Pasajeros



Pedro Almodóvar es definitivamente uno de los directores más importantes de la historia del cine; en las últimas tres décadas las películas del director español han cautivado a los cinéfilos de todo el mundo. Se puede decir que Almodóvar es el cineasta español más internacional de ese país, conocido por casi todas las audiencias en cualquier idioma.

El cine de este “niño terrible” siempre se ha caracterizado por un estilo propio, una aproximación a lo grotesco y lo exagerado pero desde un punto de vista estético, casi humanista. Sus personajes nunca son gente normal sino más bien personas con un trastorno de algún tipo.

Sus mujeres son siempre mujeres al borde de un ataque de nervios, que fue el título de una de las primeras películas del director. Mientras que sus hombres siempre están en búsqueda de ese lado femenino inconsciente. Sobre los distintos personajes de las películas de Almodóvar se podrían escribir libros enteros. Son criaturas donde se mezclan la realidad y la fantasía, las creencias religiosas y las supersticiones más absurdas, la modernidad del mundo y las tradiciones pueblerinas de cada individuo.

En Los Amantes Pasajeros (2013), el director ha vuelto a la comedia, usando como escenario para su relato un avión. La película usa la premisa de otro film, Airplane (1970), donde en una aeronave se juntan los personajes más descabellados, los cuales son obligados a convivir en una situación de emergencia. La tensión de una posible desgracia es opacada con una serie de situaciones cómicas que nos hacen ver el verdadero lado de cada uno de los tripulantes.

Los viajeros de Los Amantes Pasajeros son los más excéntricos que uno se puede imaginar, los fligth hostess son un trío de locas descontroladas, los pilotos tienen sus propios problemas de identidad sexual, una matrona de escorts de alto nivel, un estafador que busca a su hija dominatriz, un asesino a sueldo, una virgen de cuarenta años con poderes psíquicos y una pareja de enamorados cachondos son parte de las personas que vemos en este avión.

Almodóvar cuida la estética de su cinta, como siempre le da colores vivos que resaltan lo popular de sus historias. De igual modo, busca que cada personaje cuente su historia propia. Sin embargo, el resultado de Los Amantes Pasajeros es negativo. El director abusa de los elementos que en otras cintas lo hacen atractivo, el sexo, la homosexualidad, la intimidad, las relaciones personales ya no son consideradas como aspectos humanos sino que son caricaturizados hasta el ridículo.

Uno podría pensar que con un reparto lleno de actores con los que Almodóvar ha trabajado antes, al menos podríamos ver buenas actuaciones. Pero todos los papeles son demasiado cargados, por momentos pareciera que no estamos viendo un film sino algún sketch de la peor época de Risas y Salsa. A pesar que la cinta dura apenas una hora y media, se hace interminable por lo tedioso del relato. El resultado final es que ningún personaje se encuentra delineado, hay mini historias que se quedan al aire y una escena musical que satura hasta el bostezo.


Los Amantes Pasajeros es una prueba que hasta los grandes directores cometen errores. Una pena.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Oscar Honoríficos 2013: Piero Tosi y Angelina Jolie


En esta segunda entrada terminamos de ver las carreras de los homenajeados este año por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas con sus Premios Honoríficos. Primero veremos al diseñador Piero Tosi quien recibirá el Oscar Honorífico por toda su carrera y luego a la actriz Angelina Jolie quien recibirá el Jean Hersholt Humanitarian Award, por sus aportes filantrópicos.

Piero Tosi

Piero Tosi arregla el vestuario de Maria Callas. Años 50.

La noticia que Piero Tosi recibiría el Oscar Honorífico este año fue una gran sorpresa para propios y extraños. Su nombre no estaba en la balota de los posibles ganadores por varias razones. En primer lugar, Tosi es italiano y casi todo su trabajo lo ha hecho en Europa, manteniéndose alejado de las producciones de Hollywood. En segundo lugar, se trata de un diseñador de vestuario y es muy raro que la Academia vuelva sus ojos a estos técnicos que generalmente son olvidados por estos grandes premios. A pesar de estos factores, la Academia ha decidido darle un Oscar por toda su carrera; lo cual desde luego es una decisión plausible.

Piero Tosi nació en 1927 y desde muy joven mostró interés por el arte. Inicio su legendaria carrera en el  cine de la mano del genial Luchino Visconti con Bellissima (1952), película protagonizada por otra gigante del celuloide, Anna Magnani. Bellissima era una película de Visconti cuando este aun trabajaba dentro de lo que se conoce como el neo realismo.

La colaboración entre Tosi y Visconti duraría varios años y el director italiano le permitiría a Tosi mostrar todo su talento en sus siguientes películas. Así podemos ver bellos vestuarios diseñados por él, en cintas como Senso (1954), donde el diseñador empezó a crear modelos de época. Con Visconti, también trabajó en Le Notti Bianche (1957) donde vistió a Marcello Mastroianni y a Maria Schell, la brillantemente realista Rocco e i Suoi Fratelli (1960) con Alain Delon y Claudia Cardinale, y la obra maestra Il Gatopardo (1963) donde Tosi diseñó el vestuario pomposo para Burt Lancaster y miles de extras.

Visconti sabía que en una película todos los elementos eran importantes y Tosi era el artista perfecto que aportaba detalle a cada uno de sus diseños. Con Il Gatopardo, Tosi hizo conocido su trabajo en todo el mundo y consiguió su primera nominación al Oscar como Mejor Vestuario, sería la primera de cinco nominaciones que el italiano perdería.

La dupla Tosi y Visconti volvería a trabajar en notables cintas como Lo Straniero (1967) de nuevo con Mastroianni, la brillante La Caduta Degli Dei (1967) o La Caída de los Dioses como fue conocida en nuestro país, Ludwig (1972) donde Tosi volvió a diseñar la fastuosidad de una época, y L’Innocente (1976) que sería la última cinta de Visconti y donde Tosi diseñaría vestuarios contemporáneos sin alejarse de la elegancia de la aristocracia.

De esta época con Luchino Visconti, hay que destacar Morte a Venezia (1971) otra obra maestra en la cual el director volvía a tocar el tema de la obsesión del hombre con la muerte. El director buscaba cintas con un tono pálido y que reflejaran la soledad de sus protagonistas; Tosi tenía que pensar en un vestuario que sea simple pero detallado, que contraste el cromatismo claro de la cinta. En Muerte en Venecia, su título en español, el vestuario del moribundo Dirk Bogarde se convierte casi en un personaje por cuenta propia.

Tosi arregla el traje de Dirk Bogarde, mientras Luchino Visconti da indicaciones
en el set de Morte en Venezia

Piero Tosi también trabajó para otros grande directores europeos como Mario Monicelli en I Compagni (1963), para Vittorio de Sica en Leri, Oggi, Domani (1963) donde vestiría a Sophia Loren y de nuevo a Mastroianni. En After the Fox (1966) volvería a trabajar con De Sica pero en Hollywood. Tosi no solo diseñaría el vestuario sino también trabajaría en el maquillaje de la genial Medea (1969) de Pier Paolo Pasolini. De igual modo, la directora Liliana Cavani usaría todo el talento de Tosi en la controversial Il Portiere di Notte (1974), mientras que Eduoard Molinaro le pediría que vista a las locas de La Cage Aux Folles (1978). Tosi además fue el encargado del maquillaje de la extravagante Fellini Satyricon (1970) del genial Federico Fellini.

El innegable talento de Piero Tosi fue reconocido por la Academia con cinco nominaciones en la categoría de Mejor Vestuario, por Il Gatopardo (1963), Morte in Venezia (1971), Ludwig (1973), La Cage Aux Folles (1978) y La Traviata (1982). Sin embargo, Tosi nunca ganó el Oscar.

A sus 86 años, Piero Tosi es una leyenda viva del cine europeo, un hombre que trabajó en el neo realismo y que acompañó a algunos de los mejores directores y actores de todos los tiempos. Generalmente, la audiencia no valora el trabajo de los muchos artistas que trabajan en los detalles de la producción de una cinta, los diseñadores de escenarios, los maquilladores y los muchos técnicos que contribuyen a que una cinta pueda existir. Qué bueno que la Academia quiera reconocer a un hombre que es poco conocido a pesar de su increíble carrera y que trabajó siempre detrás de las cámaras. En noviembre, Tosi se convertirá en el primer diseñador de vestuario en ganar un Oscar Honorífico, un más que merecido honor para un profesional que se merece todos los aplausos.

Foto reciente de Piero Tosi, atrás algunos de sus diseños.

Angelina Jolie


Este año la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas ha decidido darle el Jean Hersholt Humanitarian Award a Angelina Jolie. Este premio no se entrega por los logros de una carrera sino a una persona de la industria que tenga un gran desempeño en actividades humanitarias.

Jolie se ajusta perfectamente al perfil, pero antes de hablar de algunos de sus logros en la filantropía mencionaremos un poco su carrera como actriz. Angelina es hija del también actor Jon Voight, por lo que su vida siempre ha estado cerca al mundo del cine. Una joven Jolie se hizo conocida después de su actuación en la película para la televisión, Gia (1998).

La estrella de la actriz se disparó luego de la exitosa The Bone Collector (1999) con Denzel Washington y tras su papel de la psicótica y rebelde Lisa Rowe en Girl, Interrupted (1999). Conseguiría su primera nominación y ganaría el Oscar a Mejor Actriz Secundaria por este último trabajo.

Después del Oscar, la misteriosa y excéntrica personalidad de Jolie, junto a su exótica belleza la convirtieron en una súper estrella. Convertida en un imán de la taquilla haría Lara Croft: Tomb Raider (2001), Original Sin (2001), Taking Lives (2004) y Mr. & Mrs. Smith (2005), donde trabajaría junto a Brad Pitt.

Angelina Jolie ganando el Oscar por Girl, Interrupted

Su matrimonio con Pitt fue noticia en todo el mundo y Jolie se convirtió en el punto favorito de la prensa amarilla. Cansada de su imagen, la actriz decidió volcarse a proyectos más personales. Dio una gran actuación como la luchadora Mariane Pearl  en A Mighty Heart (2007), al año siguiente Clint Eastwood la dirigiría en Changeling (2008). En esta última, Jolie interpreta a Christine Collins, una madre que busca a su hijo perdido enfrentándose a la misma policía de Los Ángeles. Su actuación acierta en los gestos de una mujer sufrida y vulnerable, en un papel con muchos matices la actriz logra convencer en todo momento; quizás esta sea la mejor actuación de su carrera hasta el momento en una película que muchos no valoraron en su momento pero que destaca por su calidad. Angelina Jolie consiguió su segunda nominación al Oscar, esta vez como Mejor Actriz Principal por Changeling.

Angelina Jolie siempre ha demostrado un gran interés por temas sensibles. Las cámaras la han seguido en muchos de sus viajes al África a campos de refugiados y niños abandonados.  En el 2001, fue designada Embajadora de Buena Fe de las Naciones Unidas. Hizo varias visitas a campos de refugiados en Sierra Leona, Tanzania y Pakistán. En este cargo, también ha hecho viajes a zonas abandonadas a casi 20 países.

En el 2003, fue la primera ganadora del Premio Ciudadana del Mundo, entregado por la Asociación de Corresponsales de las Naciones Unidas. En el 2005, el Rey de Camboya la hizo ciudadana oficial de ese país por sus esfuerzos  en mejorar el medio ambiente del país. Sus muchos viajes a distintos países motivaron a que Jolie y su esposo adoptaran tres de los seis hijos que tienen. Recientemente, Jolie ha sido el rostro de una agresiva campaña  en la lucha contra el cáncer de mama, llegando incluso a publicitar su mastectomía.

No hay duda que Angelina Jolie es una mujer que ha sabido usar su fama para despertar el interés en temas de relevancia social. Para algunos críticos, la Academia exagera en entregarle el Jean Hersholt Humanitarian Award, sin embargo la actriz ha manifestado su alegría tras el anuncio hecho la semana pasada. De esta manera, Jolie se une a una lista que incluye a Frank Sinatra, Rosalinda Russell, Gregory Peck, Charlton Heston y más recientemente Oprah Winfrey.

La actriz conversa con refugiados sirios en Jordania.